By: Patricia On: May 04, 2011 In: Writing Comments: 1

A través de los años, y con vergüenza reconozco, el español se convierte más y más en mi lengua secundaria. Ni hablemos de tildes, las cuales hace tiempo eliminé de mis preocupaciones al escribir. Pienso y sueño en inglés, no por querer sino por la larga temporada que llevo viviendo en este país.

Decidí escribir este pasaje en español por que deseo practicar el lenguaje que recibí al nacer, en la esperanza de que algún día, regrese a ser mi herramienta de comunicación principal.

A medida que envejezco, mis sueños ingleses proveen el único escape donde se desahogan mis anhelos, donde el mundo que he construido se desarrolla con continuidad y estabilidad. De niños soñamos con el futuro perfecto, el trabajo de nuestros sueños, los amigos mas leales y el amor mas desenfrenado.

Yo me hice la promesa que nunca trabajaría un trabajo de oficina de 9 a 5, y hasta cierto punto he mantenido esta promesa. La vida, de la manera más cruel, me ha dado un trabajo de oficina de 8:30 a 5:30. Mi punto no es de maldecir horarios, ni edificios de luz fluorescente donde las plantas se mueren por falta de luz natural y aire fresco. Esos detalles no son importantes cuando sientes pasión por tu trabajo y las causas de tus proyectos — cuando eres feliz.

Mi carrera profesional debe estar atada a la diversidad, a lo creativo y, por supuesto, a salvar el mundo. Me siento más cómoda alrededor de personas que piensan abiertamente, creativamente y que respetan las diferencias innatas en todos nosotros. Lo voy a decir honestamente, que esa ultima es más difícil de encontrar de lo que me imaginé. De todos los trabajos, el periodismo, aunque a veces cínico y deprimente, todavía me ilusiona. Los periodistas con los cuales he tenido el privilegio de trabajar, han sido fuentes amplias de inspiración y motivación, y si mañana me ganara la lotería, trabajaría gratis de periodista visual.

Pero por que tengo que esperar la lotería?

Aquí espero, día tras día.

Hay días que despierto con el deseo de hacerlo todo mejor, y hay días cuando simplemente quiero existir. Y en ese perezoso existir se me van para siempre esos dulces granitos de arena. En ese perezoso existir, voy escribiendo una historia que nadie querrá leer.

O como deseo ver las circunstancias de muchos días: hay que recorrer un camino largo y desconocido. Ese camino muchas veces es doloroso, aburrido y rencoroso, pero es simplemente necesario. Me lo repito como excusa, que no tengo tiempo para hacer realizar mis sueños de viajar, de tocar la guitarra y cantar, de ayudar a los demás, navegar, la fotografía, escribir, diseñas, cocinar, jugar fútbol, y puedo continuar listándolos hasta que se me acabe el infinito papel virtual.

Lo difícil es hacerlo. Aun más difícil es darse cuenta que no será posible. Es fácil ser victima de las circunstancias y de los errores pasados, de mantener la cabeza abajo en vez de gritar “no, no voy a continuar de esta manera.” No es fácil continuar con los rechazos de nuestros sueños, pero de alguna manera en eso consiste ser ganador, en continuar con una lucha, a veces sin esperanzas, hasta el final. Y en eso hallar felicidad.

Creo que hay un punto en ese camino donde todas mis destrezas se encuentran y, milagrosamente, salvo al mundo.

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1 Comments:

  • Michelle
    May 10, 2011

    what is in the picture?

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